Desde el pasado mes de febrero, el Idartes implementó una iniciativa que le permite a los ciudadanos acceder fácilmente a miles de textos de la colección ‘Libro al Viento’, gratis.
Durante este tiempo, los bogotanos disponen de más de 30 máquinas dispensadoras de libros, ubicadas por toda la ciudad. El Instituto Distrital de las Artes – Idartes anunció a comienzos de año la entrada en operación de este mobiliario como parte del fortalecimiento del programa Libro al Viento, que busca fomentar la lectura con la circulación de textos de manera libre y gratuita en la ciudad.
«Las Máquinas de Libro al Viento son una iniciativa que refuerza nuestra intención de acercar la literatura a la ciudadanía, creando espacios de circulación para que las personas puedan acceder a textos de calidad aptos para todo público sin costo alguno», señala María Claudia Parias, directora del Idartes.
Estos dispositivos, desarrollados por el taller de diseño Relámpago, funcionan mediante una compuerta a través de la cual los lectores pueden sacar un libro el que, una vez leído, depositan nuevamente en otra ranura ubicada en el respaldo de la máquina, de manera que otros usuarios también puedan leer estas obras.
Cada máquina tiene capacidad para 50 ejemplares y está creada con materiales que garantizan su durabilidad, como el acero inoxidable, y madera que proviene de fuentes responsables, es biodegradable y sostenible. «También aportan al cuidado del medioambiente, pues cuentan con un refugio para insectos polinizadores», añade Parias.
Además de funcionar como centro de acopio y distribución de libros, las máquinas tienen un caleidoscopio que permite que cumplan una función lúdica. En total, existen 31 máquinas ubicadas en diferentes zonas de la ciudad, desde plazas de mercado, centros culturales y la red CADE, donde se incluyen por ejemplo, la sede principal del Instituto Distrital de las Artes – Idartes, la Plaza la Perseverancia, Casa de la Cultura Ciudad Bolívar, la Universidad Pedagógica Nacional (sede Calle 72), el parque Paz y Vida (Sumapaz, Betania), entre otros puntos importantes.
“Las máquinas están diseñadas para estar a la intemperie, pues cuentan con un diseño que protege los libros de factores climáticos como la lluvia y la humedad. La idea es garantizar el libre acceso al dispositivo, pero también asegurar que pudieran ser cuidados, abastecidos y monitoreados por un voluntario Libro al Viento”, resalta la directora.
La puesta en marcha de esta iniciativa tuvo un costo que superó los 60 millones de pesos ( más de 14.200 dólares) y se espera que ponga a circular 1.550 libros cada mes en los diferentes dispositivos de autopréstamo y circulación.