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La furia de la lluvia junto a la resistencia de Usmetal en su Versión XVII

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Redacción: Zulma Palacios

Fotografía: Dayana Carrión

El pasado 16 de agosto, el Parque 4 Caminos, en el corazón de Usme, fue testigo de un increíble y torrencial aguacero . Usmetal Festival desplegó una descarga demoledora donde nueve agrupaciones, entre distritales; nacionales e invitadas demostraron que el metal extremo en Colombia no solo es técnica e intensidad, sino una forma absoluta de vida. Desde la 1:00pm, la jornada arrancó con una demostración pura de contundencia a cargo de propuestas como Brainblast, Prophecy Of Reborn, Dissonant Chant y AnimalMind. Aquí, aunque ya el clima nos coqueteaba y nos contaba cómo sería la jornada, no había lluvia que limitará las presentaciones del cartel.

Brainblast impactó con un technical symphonic impregnado de matices progresivos y un dominio escénico aplastante que generó una conexión visceral con los asistentes. Para este punto, el público, con una reciprocidad absoluta por los suyos, iba llegando al parque desafiando el inclemente clima con sus pintas propias de un festival de metal. Maquillaje, ropa, chamarras, pañoletas y uno que otro peinado o cabezas brillantes cumplían una cita anual imperdible. De otra parte, a la tarima llegarían Dissonant Chant quienes se encargarían de desdibujar los recelos históricos hacia el nu metal integrándolo magistralmente con el groove, una fórmula meticulosa que cautivó a la tarima.

Sin embargo, el virtuosismo de Prophecy Of Reborn encendió la plaza con un melodic death metal pulido, impulsado por la imponente presencia vocal de Sergio, cuya interpretación cautivó desde el primer acorde. En este cambio de género, banda y clima nos dimos a la tarea de ver un poco la otra cara del festival. Conocimos un poco de los emprendimientos, su material, servicio y dedicación por su mercancía, por su marca. Acá les puedo decir que tienen que conocerlas a todas y cada una de ellas.

El ritmo de la jornada se tornó implacable con la irrupción de Jauría. Casi como un riff despiadado de speed heavy metal directo e incendiario, la banda desató el pogo, desinhibiendo a la multitud e incitándola a la locura total. El público era una sola llama, un solo movimiento. Fue ese calor humano el que encaró la constante intermitencia del clima.

Un aguacero voraz abrió la tarde en la localidad, después de varias lloviznas que no impidieron el disfrute de las anteriores bandas, el desborde de adrenalina y la fuerza en el parque 4 Caminos borraron por completo la lluvia. Jauría no solo destacó por su sonido frenético y sus letras enérgicas, sino por un gesto de ternura y complicidad cuando su vocalista, José, bajó de la tarima para regalarle un CD a una niña entre el público, sembrando con naturalidad la semilla de la rebeldía consciente en las nuevas generaciones.

​La identidad y crítica del festival alcanzó su punto cónclave con Mmapakat y su poderoso folk metal. La interpretación de ‘Amazonía’ resonó como un desgarrador canal de catarsis frente a la compleja realidad socio-política del país. El desahogo colectivo fue tan intenso que, entre la presentación de Mmapakat y la llegada de Herejía, un coro masivo brotó espontáneamente desde la multitud para manifestar su rotundo rechazo hacia la gestión del actual gobierno. Lejos de opacar la música, esta postura política reafirmó la naturaleza contestataria del género, la idea de mostrar en una sola voz cuando el pueblo se une y definitivamente NO se siente identidad por el actual presidente.

Sin dejar de lado las sorpresas, Herejía ratificó su estatus histórico dentro de la convocatoria, 9 años después los volviamos a tener en la misma tarima pero en distinto lugar, esta vez, sin Ricardo Chica pero con una puesta en escena impecable de death metal sinfónico, consolidando una amalgama perfecta entre asistentes y sonidos.​

Para este punto la organización Usmetal quería que su público retumbara y bien que lo logró, pues a esa hora y en esa parte del cartel, un nombre brillaba con luz propia. Ethereal, agrupación emblemática con una trayectoria forjada desde 1996, cuya atmósfera de gothic y black metal revivió el clásico «As Sad as Beautiful», coreado al unísono por un público empapado y extasiado ante la deslumbrante capacidad vocal de Ana María Botero. Esa voz; esa presencia, esos recuerdos, esa ilusión de verlos en tarima, selló el deseo con ‘Fear Of The Dark’, imposible no cantarla, no corearla y no guardarla en nuestras memorias.

Para cerrar la noche el broche de oro estuvo a cargo de Esthadur, banda procedente de Pereira que dio una cátedra de profesionalismo e integridad. Pese a la emergencia sísmica vivida en su tierra el pasado 10 de agosto, el grupo no dudó en cumplir su cita y aprovechó los micrófonos para impulsar el centro de acopio de la organización Metal de las Montañas, concentrando ayudas para los damnificados. Con la fuerza del cuervo en escena, Esthadur desató la poesía de su death metal y adelantó cortes de su próximo lanzamiento del 3 de octubre. La lluvia, el torrencial, despiadado y descomunal aguacero, fue quien acompañó los coros de estos cuervos que con el corazón puesto en su ciudad no le falló a Usme a Bogotá y brilló con luz propia.​

Ni siquiera el aguacero torrencial que cayó durante el cierre frenó el espíritu del evento. Usmetal Festival demostró, en su versión 17 y en más de una década de historia, ser una plataforma logística impecable. La masiva respuesta del público no solo se reflejó en el pogo, sino en el respaldo decidido a la feria de emprendimientos locales. El apoyo al trabajo independiente y a las marcas nacionales ratifica que la escena del metal extremo trasciende el sonido: es un movimiento de resistencia, autogestión, amor por la música extrema y amor por la organización que ningún temporal podrá apagar.