Redacción: David Villamizar
Fotografía: Camilo Moreno
El pasado 9 de marzo, Bogotá vivió una noche intensa de metal progresivo con la visita de la banda danesa VOLA, quienes llegaron a la capital colombiana como parte de su gira “Friend of a Phantom”. El concierto se realizó en el 4.40 Music Hall y reunió a un público que desde el inicio demostró estar listo para una descarga sonora que mezcló riffs pesados, texturas electrónicas y una energía colectiva difícil de ignorar.
Argovia encendió la noche

La banda colombo‑venezolana Argovia fue la encargada de abrir el concierto y preparar el terreno para lo que vendría después. Con una propuesta que combina elementos del metal progresivo con voces de tintes sinfónicos, el grupo logró captar la atención del público desde los primeros minutos.
La reacción fue inmediata. Los asistentes respondieron con gritos y aplausos, creando una atmósfera que fue creciendo en intensidad a medida que avanzaba la noche.
VOLA tomó el escenario
Cuando finalmente apareció VOLA, la energía en el recinto subió varios niveles. Desde los primeros acordes, el público comenzó a cantar y acompañar cada momento del show.
El sonido de la banda destacó por su equilibrio entre guitarras estridentes, capas electrónicas y la voz característica de su vocalista, creando una experiencia sonora envolvente. La puesta en escena también aportó a la experiencia: luces de neón iluminaban el escenario mientras la tarima elevada hacía que el espectáculo se sintiera aún más grande.
Un setlist lleno de intensidad
Durante el concierto, la banda interpretó varias de sus canciones más conocidas. Uno de los momentos más impactantes llegó con “Cannibal”, una de las canciones más coreadas por los asistentes. Dentro de la cuota nacional, sonidos guturales hicieron de las suyas cuando de fondo escuchamos la increíble voz de Guillermo Moreno, vocalista de la banda colombiana Info aumento el nivel del público, la combinación de guturales y la limpieza de la canción dejaron el show en otro nivel.
Otro momento destacado fue “Bleed Out”, un tema que llevó la intensidad del espectáculo a otro nivel y dejó una fuerte impresión entre el público.
Un público completamente entregado
El concierto mantuvo un ambiente cargado de energía desde el inicio hasta el final. Según la percepción de los asistentes, el primer piso del recinto se encontraba prácticamente a aforo completo, lo que contribuyó a la sensación de un show íntimo pero explosivo.
Durante el concierto, los miembros de la banda agradecieron al público por la energía que estaban recibiendo, reconociendo la conexión que se había creado en la sala.

Un cierre por todo lo alto
La noche terminó con un público completamente entregado y una banda que respondió con la misma intensidad sobre el escenario. Entre luces, guitarras pesadas y un coro colectivo que resonaba en el recinto, el concierto cerró por todo lo alto, dejando claro que la visita de VOLA a Bogotá fue una de esas noches que quedan grabadas en la memoria de quienes estuvieron allí.

