Redacción: Arturo Poveda
Fotografía: Javier Poveda
Cuatro voces legendarias entregaron una noche inolvidable a los bogotanos. Era 21 de julio y el escenario el Ace of Spades. Las puertas se abrieron después de las seis e, inmediatamente, la buena música en vivo recibió al público metalero y rockero. La bienvenida la dio la banda de rock alternativo y hard rock Velvet Chains.
La banda estadounidense tocó un amplio repertorio de canciones entre las que se encontraban la ya clásica Ghost in the Shell y sus más recientes sencillos: Hurt me y Dead in the head. Además de ser unos impecables intérpretes, brindaron una descarga brutal de energía con el estilo particular de sus músicos, en especial el de su guitarrista Von Boldt. el cual bajó del escenario y tocó su guitarra en medio del público.
Sin embargo, la noche apenas empezaba, las personas no paraban de llegar y el escenario se preparó para recibir a los maestros de la voz: seres míticos. deidades de carne y hueso, que han dejado su huella musical desde los años ochenta. Los acompañaban Felipe Andreolli en el bajo, los virtuosos de la guitarra Marcelo Barbosa y Leo Mancini y el baterista Edu Cominato.

El primero en salir fue Ripper Owens. El “destripador” liberó todo el poder de su voz al cantar los clásicos de Judas Priest The hellion/Electric eye, Burn in hell (canción del álbum Jugulator, la cual Owens interpretó originalmente), Painkiller y Breaking the law. Su interpretación fue de un nivel apoteósico que nada tenía que envidiarles a los temas originales grabados hace más de treinta años. La siguiente canción fue Highway to hell, cover de AC/DC. Por último, cerró la primera parte del concierto, rememorando a Ronnie James Dio, fallecido hace dieciséis años, con el himno Heaven and hell. Este fue un momento emotivo del concierto, en el que el público se unió a este maestro de la voz para cantar con entrega los coros de la canción.
La segunda parte del concierto la presentó Eric Martin, el legendario vocalista de Mr Big. Fiel a su estilo descomplicado y bromista, Eric llenó de energía el lugar con los temas clásicos de su banda y mimó los oídos de los bogotanos con guitarras acústicas al interpretar sus famosas baladas. Asi fue como se intercalaron temas virtuosos y veloces como Daddy, brother, lover, little boy, la mágica Take cover, el “lalalala lala la la” de Wild World, la guitarra virtuosa de Colorado Buldog, la hermosa To be with you precedida por un juego de guitarras de estilo flamenco entre Marcelo y Eric. Al final, como no podía faltar, ese momento tan especial, fue cerrado con los tappings y jams de bajo y guitarra de Addicted to that rush.

Sin descanso alguno para los músicos y mucho menos para el público, insaciable de buena música, llegó al escenario Jeff Sott Soto. Inició con la hard rokera One Love, tema que concibió con la banda W.E.T. Seguido, interpretó de manera magistral la mítica canción de Journey: Separate ways. Un nuevo momento emotivo se vivió en el Ace of Spades cuando Jeff interpretó Mama, I’m Coming Home, en memoria de Ozzy Osbourne quien el 22 de julio cumplió un año de fallecido. El hard rock estuvo de vuelta con el tema I’ll be waiting de la banda Talisman. Sorpresivamente, Jeff se unió al público mientras interpretaba los coros de la canción. Los abrazos y los gritos de las personas no se hicieron esperar.
Una dosis doble de virtuosismo neoclásico fue invocado: los tiempos en los que Jeff interpretó para Yngwie Malsteen resurgieron en el escenario con las canciones I am a viking y I’ll see the light, tonight. La fuerza de las guitarras y la batería se intensificó con la siguiente canción: Coming Home. tema de la banda Sons of Apolo. Antes de que llegara el momento de su última y legendaria canción, en medio de un juego del baterista Cominato y Jeff se interpretaron fragmentos de We’re not gonna take it de Twisted sister y Run to the hills de Iron Maiden. Para terminar la tercera parte del concierto, sonó Stand up, el famoso tema de la película Steel Dragon para la cual Jeff Sott Soto prestó su inigualable voz.

Edu Falaschi entró al escenario. Los rockeros y metaleros bogotanos tenían ante sus ojos a una buena parte de músicos que formaron parte de la banda de power metal progresivo Angra: Felipe en el bajo, Marcelo en la guitarra y Edu con su voz versátil. Por su puesto, las canciones de la banda brasilera llegaron esa noche a los oídos de los asistentes: Acid rain, Millenium sun, Bleeding Heart, Waiting silence, Rebirth y Heroes of sand. Cada canción fue una mezcla perfecta entre poesía y virtuosismo.



Incluso, hubo un momento, en el que Edu detuvo su interpretación de Rebirth para asistir a uno de los fanáticos que estaba en primera fila. El joven no se encontraba bien. Estaba a punto de desmallarse. Edu le dio palabras de ánimo, agua y un dulce, sin embargo, al final tuvo que pedir apoyo a miembros de la logística para que atendieran al enfermo. Sin lugar a dudas todo fue una muestra de la humanidad y humildad que poseen muchos de los músicos que admiramos. Después de atendido el joven, el tema Rebirth renació con más fuerza. Los gritos y los coros del público inundaron por completo el lugar.

Para terminar la noche, los cuatro maestros de la voz salieron al escenario para interpretar Living after Midnigth de Judas Priest. Las voces de Owens y Jeff lo dejaban todo para cantar las estrofas y en los coros llegaba el acompañamiento perfecto de Eric y Edu. Cualquiera podría afirmar con seguridad que los asistentes al concierto estaban frente a un acontecimiento sobrenatural, un momento místico. Cuatro seres místicos entregados en el escenario mientras la gente, en comunión, gritaba y entonaba aquella revelación musical.

